miércoles, 31 de diciembre de 2008

con algo de humor

Como los mocos soon los años, vienen unos se van otros. A fin de cuentas un año es como un proceso catarral. Pongamos por ejemplo que te has resfriado después de un cambio brusco producido por una fiesta (qué mejor que una de fin de año) llegas con euforia, te diviertes, te tomas unas copas (excepto los que conducen) sudas y luego sales a la calle con un frío invernal que cala hasta los huesos y plaf: Un resfriado porque te has enfriado muy rápido y comienzas el año con tos y mocos.

Así empezamos el año: con buen pie y un trancazo impresionante debido a una fiesta. Luego arrastras ese trancazo durante bastante tiempo, porque entre los despistes de las medicinas y que sin estar curados del todo volvemos a recaer y así lo arrastramos hasta mediados de año, esperando a las vacaciones. Pues bien más o menos así también es el año, con sus tropezones y tristezas (la tos y los mocarros). Aunque también tienen sus cosas buenas, siempre conoces a gente buena, agradable y dispuesta a hacerte la vida más feliz (qué iluso que soy).

De todos modos, por muchos catarros que tengamos, por muchas veces que pensemos que los años no pasan el balde. Hay que tener en cuenta que lo más bonito de esta vida es vivir y que son dos días mal contados. Así que a todo aquel que lea esto le dedico de todo corazón un feliz año nuevo y un abrazo muy grande.

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