jueves, 29 de enero de 2009

ti voglio tanto bene

canción con música

letra de la canción

CARA TI VOGLIO TANTO BENE
Non una stella brilla in mezzo al cielo
la stella mia sei tu sul mio cammino
tu m’accompagni e segui il mio destino
tu sei la vita e la felicità.

Dimmi
che l’amor tuo non muore
è come il sole d’oro
non muore mai più

dimmi
che non mi sai ingannare
il sogno mio d’amore
per sempre sei tu.

Cara
ti voglio tanto bene
non ho nessuno al mondo
più cara di te

t’amo
sei tu il mio grande amore
la vita del mio cuore
sei solo tu.

la melodía

le habré dado vueltas a la misma letra
pero no encontraba la melodía.
le habré creado mil canciones diferentes
pero esa canción ya existía

Muchas veces se pierde el genio
entre las cortinas de seda que forman la fantasía
cortinas que esconden una idea
una idea hecha poesía.

Pero la melodía que quería
ya fue creada en su momento
creada por otro genio
para descender a tu poesía.

Así vino a mi mente la idea musical
para a tu poesía acompañar
de una melodía melosa
para que por tu espalda pueda bajar

melodía

martes, 27 de enero de 2009

espera

no esperaba lo que me esperaba
y esperé lo que me esperé,
pero allí ya no estabas

aletargo soñaba,
telarañas en el tiempo
pero allí ya no estabas

oh impaciencia maldita
oh cruel canto de sirena
que llamo incesantemente
desde mi mente a tu puerta
pero allí,
allí podía haber algarabío,
fiesta, parranda, incluso marcha
pero allí, allí ya no estabas

domingo, 18 de enero de 2009

y sin embargo está sola

Como todos los días despierto, miro a mi alrededor y pienso: " y sin embargo está sola". Ya quiera yo darle compañía, que prefiere la soledad. Busco, miro, encuentro, pero ella no quiere nada, sólo soledad. Por mil caminos, por mil senderos he intentado conducirla, pero ella prefiere la soledad. No quiere darse a conocer, no quiere reconocer su debilidad y sin embargo es tan fuerte, tan fuerte que su propia fortaleza hace que no se deje mostrar.

Así es el alma del poeta, triste cansada y viviendo en soledad. Cuanta razón dijo Béquer cuando en su rima decía: "del salón en el ángulo oscuro, de su dueño tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa. Cuanta nota dormía en sus cuerdas, como pájaro duerme en la rama, esperando la mano de nieve, que sabe arrancarlas..." Así mi alma cubierta de polvo, espera una mano cándida que la arranque de su rincon oscuro, la saque a la luz y haga que la soledad sea compañía.

Sola se encuentra y por ahora sola se queda, mas no ceso de esperar a que un día como mochuelo que nace, salga volando en busca de una compañía grata.

"Dedicado a todo aquel o aquella que busca y no encuentra su alma gemela"

jueves, 8 de enero de 2009

Relato: danza frente al fuego

En la chimenea de aquel pequeño salón la hoguera se consumía como el tiempo. Felices tú y yo charlabamos de algo que ya no recuerdo sentados frente al fuego.

No sé si fue tu sonrisa, o aquel brillo de tus ojos, pero léntamente nos acercábamos el uno al otro sin darnos cuenta de aquello. Cada vez que te miraba a los ojos, miraba más nítidamente mi reflejo. Tanto nos acercamos que el sonido de nuestra respiración se oía perfectamente. De repente, cerré los ojos y como en acto reflejo, mis labios buscaron un encuentro. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Me estremecía una y otra vez, y más, y más, más quería sin yo saberlo.

Mis manos solas se desplazaban hacia tu cuello, para léntamente seguir ascendiendo y notar con estupor cómo temblaba tu cuerpo cuando te tocaba el pelo. Te dejaste vencer sobre mi brazo y léntamente te deposité sobre aquel tresillo y mis manos juguetonas quisieron recorrer todo tu cuerpo. Como si ya conociesen aquel camino desde la espalda, mi mano fue buscando tu pecho.

Sin dejar de besarnos, nos desnudamos. Nos comíamos mutuamente nuestros cuerpos. Nuestras lenguas recorrieron cada centímetro de piel. Todavía recuerdo tu sabor y tu calor interno, cuando léntamente besándote se juntaron nuestros sexos. Aquello fue frenético, quizá hasta una danza macabra, mientras al coro de jadeos y gritos, ejecutabamos el rito del apareamiento.

Mi cabeza hundí en tu pecho, la respiración la fuimos recuperando muy lento. Pero nunca olvidaré aquel momento, en el que tú y yo, bailamos desnudos, la danza del sexo frente al fuego.