jueves, 21 de mayo de 2009

retales de juventud (17-18 años)

La angustia de mi muerte

Quiero verte pronto, la luz se va, la oscuridad me gana terreno, me voy a otro mundo, me voy sin nada más que tu imagen en mi pensamiento. Me voy para no volver, me voy para siempre, me voy para poder morir en paz.

Me voy, ya no veo, la luz que me llega es la de una simple vela a punto de consumirse, la oscuridad puebla mi habitación y ya no siento mi cuerpo. Me elevo, asciendo en dirección al cielo, junto a las estrellas que me están haciendo compañía, en este largo viaje al infinito. Me he ido, ya no vuelvo. No puedo volver y mirar en mi pasado, no puedo vivir de vanas ilusiones que fueron antaño lo que producían felicidad en mi corazón. Sólo quiero ver una cosa en mi camino, es tu imagen en mi mente, mientras la muerte me recorre todo el cuerpo, apagando toda vida que pueda hallar en este. Las gotas de agua que regaban el jardín de mis delicias, ya no llegan a su destino, ya no pueden nacer mis plantas, ya ha muerto mi jardín en el corazón. Ya no está aquella rosa que me alegraba los días. Ya no volveré a ver tu sonrisa en ella reflejada.

Ya me despido en la hora de mi muerte, con el corazón como una piedra, pero en mi cara una sonrisa; por que la he visto en mi mente, se ha cumplido mi deseo, ver a la persona que más he querido en el lecho de mi muerte.

Se va la luz, no vuelve. Nunca te olvidaré, pues a mi me tienes siempre. Se va la esperanza, se va la vida, se va el amor que te he profesado en mis días. No te dejo de querer, siempre te amaré, pero ahora que la luz se ha ido, ¿qué esperanza me queda en el ser?

1 comentario:

ecos de ubeda dijo...

esta bonito y la prosa te sale sola